jueves, 7 de noviembre de 2013

El existencialista


Kurt Jooss, el existencialista (1901-1979)
 El alemán, Kurt Jooss, nacido en Wasseralfingen (Stoccarda) en 1901, y desaparecido en 1979, es hijo de la danza libre y directamente formado en el credo de Rudolf Laban.
La madre era cantante, por lo que Kurt se inicia en la música y el canto desde muy jóven, estudio en el conservatorio de Stoccarda y su encuentro con Laban es determinante, en 1924 se separa de la compañía de Laban al ser contratado como coreógrafo estable del Teatro Municipal de Munster. En 1930 es nombrado director del ballet del Teatro de la Opera de Essen.
En 1932, con la obra maestra Der grune Tisch, gana el primer premio en el Concurso Internacional de Coreografía organizado por “Les Archives Internationales de la Danse” en París. Obra política y pacifista, trágica y grotesca, alegórica e irónicamente dolorosa, Der grune Tisch decreta la fama internacional de Jooss, que decide crear una compañía autónoma, Ballets Jooss, fundado en el mismo año, 1932.

En la base del trabajo de Jooss esta el principio del existencialismo (según la terminología adoptada por el mismo coreógrafo) en el sentido de síntesis significativa de las ideas y de los sentimientos a través de todas sus graduaciones. Asi que para Kurt Jooss la danza debe ser sobretodo teatro de representación de la verdad mas profunda de la época. Jooss formula una técnica en la que el academicismo, purificado de todo cliché estetizante, funciona de base, eliminando por ello la superestructura virtuosista a favor de una danza edificada dramáticamente, donde lo que se tiene en cuenta, sobretodo,  es el “mensaje” a comunicar. En este sentido, puede decirse que la técnica de Jooss se constituye como un solido puente entre el ballet académico y la danza libre. La técnica creada por Jooss, es hoy comúnmente conocida bajo el nombre de Jooss-Leeder.


Bibliografía: Benliboglio, Leonela. La Danza Contemporánea, I Manual Longanesi & C. Iviilano. 1982

Dorys


 


Dorys Humphrey, su perspectiva del movimiento
Una oscilación motriz apenas visible comienza a mover el cuerpo de su posición erguida inicial. Gradualmente, como un flujo de energía de intensidad creciente, aumenta la oscilación en el interior de las fibras musculares impulsando el cuerpo hacia un punto desconocido el cual parece esforzarse en mantener el equilibrio. Pero la intensidad crece, la energía motriz aumenta y el cuerpo adquiere velocidad, alejándose de su eje de equilibrio, su movimiento crea un arco, una trayectoria, dominada por la fuerza de gravedad. La tensión sale precipitadamente, hasta el punto en el que el cuerpo cae imprevistamente en la inmovilidad: el pasaje de la inactividad a la destrucción se ha completado.
En esta dialéctica de fuerzas contrapuestas, la instintiva voluntad de conservación correspondiente al mantenimiento del eje de equilibrio y la fuerza de atracción hacia lo desconocido, o sea, hacia aquel punto muerto al cual tiende la caída, se han encontrado el uno con la otra, del mismo modo que el instinto de supervivencia del hombre choca contra el urgente estimulo hacia lo desconocido, la aventura. 

Es por esto que Dorys Humphrey hace de esta trayectoria su punto de partida para cada una de sus sucesivas búsquedas sobre el movimiento. La fuerza de gravedad ejemplifica en si todas las fuerzas naturales que amenazan la seguridad humana, en la que el equilibrio que precede a la caída representa el símbolo más eficaz. En base a tal reflexión, Dorys Humphrey, elige el ritmo opuesto existente entre caída y recuperación, equilibrio y desequilibrio, oscilación de una parte a otra, principio del movimiento sobre el cual construye su técnica de danza, que conduce esencialmente a dos acciones: el alejamiento de un punto muerto en cuanto negación del movimiento y el estatismo de otro punto muerto en cuanto destrucción del movimiento.

 El sistema de movimiento creado por ella, tiende por lo tanto al logro de una expresividad motriz que aparece siempre como la resultante de un equilibrio obtenido gracias a la tensión muscular y a la distribución del peso en el cuerpo: un equilibrio que da el sentido pleno de una lucha tenaz contra la gravedad. Humphrey llega a la completa formulación de sus principios a través de años de estudios y de búsqueda. Es la más importante, teoría de la coreografía en la historia de la danza moderna americana.



Bibliografía: Benliboglio, Leonela. La Danza Contemporánea, I Manual Longanesi & C. Iviilano. 1982